La tolerancia y el síndrome de abstinencia son factores clave que contribuyen a la adicción. Si las personas no los desarrollaran, sería mucho más sencillo.
La tolerancia es un proceso tanto físico como psicológico. Cuantas más veces se repite la conducta, menos sensibilidad se tiene a ella y más se necesita para obtener el mismo efecto. Las drogas, como el alcohol y los opiáceos, actúan sobre partes específicas del cerebro, creando una tolerancia física.
Los comportamientos, como el sexo y el juego, producen sensaciones de excitación que se vuelven menos intensas con el tiempo. A medida que se desarrolla la tolerancia, es posible que quieras o necesites hacer más de la droga o del comportamiento para obtener el mismo efecto.
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