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5 pasos para luchar contra la dependencia emocional

By 12 septiembre, 2020Codependencia

La dependencia emocional es un estado psicológico que se pone de manifiesto en las relaciones con los demás. Principalmente afecta a una de las partes de la relación, aunque también puede darse en ambas. 

¿Qué entendemos por relación?

Una relación es el vínculo que se establece entre dos o más personas, y en la cual tiende a darse una correspondencia o conexión entre ellas. Así, generalmente, todas las partes implicadas obtienen algún tipo de beneficio, ya sea emocional, afectivo, laboral etc.

¿Qué caracteriza a la dependencia emocional?

La dependencia emocional tiene rasgos característicos que podemos distinguir:

-El dependiente emocional está inmerso en relaciones destructivas en las que se produce sometimiento, idealización, y desequilibrio: “Vales más que yo”

-Muestra incapacidad para dejar la relación, incluso sabiendo que resulta perjudicial: “Seguro que me quiere, estoy exagerando”

-Tiene miedo al abandono/soledad por considerarla completamente intolerable: “Quiero que siempre estés conmigo”

-Cuenta con una anulación de la propia persona, teniendo verdaderas dificultades para reconocer su propio yo: “Sin ti no soy nada”

-Manifiesta intensos deseos de agradar: “Te daré lo que quieras si no te vas”

-Tiene unas escasas habilidades sociales: “No podría valerme por mí mismo/a”

-Hay una necesidad excesiva de sentir cariño y experimentar afecto: “¿Seguro que me quieres?”

¿Qué hace a una persona dependiente?

Entre los principales motivos que hacen a una persona dependiente están la necesidad de imitación, la autoestima baja, un historial de relaciones negativas, etc. La premisa más aceptada es la teoría del apego de John Bowlby. 

Según este autor, en la infancia de la persona se habría generado un apego inseguro y ansioso con sus principales figuras protectoras. Éstas, normalmente, serían inconsistentes, a veces cálidos y otras fríos, dificultando el establecimiento de una relación afectiva sana.

¿Qué consecuencias tiene la dependencia emocional?

  • Relaciones destructivas mantenidas en el tiempo.
  • Necesidad del otro para valorarse positivamente.
  • Mantenimiento de una baja autoestima.
  • Infelicidad, que trata de negarse.
  • Sensación de culpa y frustración.

¿Qué ocurre al terminar la relación? (Abstinencia)

  • Pensamientos obsesivos del antiguo compañero: ¿Y si me he equivocado?
  • Necesidad de contacto: pese al sufrimiento.
  • Angustia, desesperación.
  • Tristeza e incluso depresión.
  • Múltiples intentos de retomar la relación.
  • Insomnio y sensación de culpa.

¿Cómo debe ser una relación sana?

No hay un guión, pero es recomendable que cumpla aspectos como estos para evitar la dependencia emocional:

  • Ser elegida libremente, porque la otra persona nos aporte y nos enriquezca. 
  • Ser equilibrada, con un aporte de afecto y dedicación equitativo por ambas partes.
  • Ser espontánea, sin grandes dramas ni forzar comportamientos del otro. Se elige a alguien por disfrutar al lado de la persona, no para dar explicaciones.

Creo que soy dependiente emocional, ¿qué hago?

Si sospechas o hace tiempo te sientes así es importante:

  • Reevaluar tus preferencias: ¿Qué quiero? ¿Hacia dónde voy? ¿Estoy haciendo lo que quiero?
  • Considerar tu autoestima: ¿Estoy contento/a conmigo? ¿Tengo un buen concepto de mí mismo/a)?
  • Comenzar a “desenrollarse”: Poco a poco empezar a dedicar más tiempo a uno mismo, a tus aficiones, a averiguar con qué disfrutas y ponerlo en marcha.
  • Hacerse respetar, con acciones más que con palabras.
  • Diversificar el afecto: Sentirse querido/a por otras personas, no únicamente por la otra parte de la relación. Para ello es fundamental mantener otras relaciones de forma sana.

Reflexión final sobre la dependencia emocional 

Resulta fundamental la concesión de una progresiva autonomía desde las figuras parentales hacia los hijos. Si por el contrario, madre-padre-hijo siguen unidos a través de un aparentemente oculto hilo de dependencia, no es de extrañar que antes o después surjan problemas relacionados con la propia autonomía y autoconfianza.

Es muy importante permitir que nuestros hijos logren experimentar sus emociones y pensamientos de forma autónoma, de manera que no seamos nosotros los que pongamos nombre a lo que creemos que deben sentir. Si lo hacemos,  siempre se regirán por un criterio externo para definirse, siendo imposible que se conozcan ni a comprender su futuro sufrimiento cuando nadie sea capaz de explicárselo.

Asimismo, resulta muy positivo que trabajen en su propia percepción corporal, realizando ejercicios, tareas o conductas que fomenten la autoconciencia corporal y, en definitiva, su propio ser individual. 

Si por el contrario, y a causa de nuestros propios miedos e incapacidad para comprender las emociones propias, nos empeñamos en vivir a través de nuestros hijos, siendo continuamente su “termómetro” y diciéndoles cómo han de sentirse, estaremos sembrando la semilla de una dependencia de la que sin duda acabarán brotando el dolor y la incomprensión.

En Fromm Bienestar podemos ser ese catalizador que necesitas para ayudarte a evitar esa dependencia emocional. Sabemos cómo hacerlo y queremos demostrártelo.

¡Ven a vernos!

Inma

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