¿Sabes qué siente un joven al subir contenido a sus perfiles en redes sociales y comprobar cómo le llegan reacciones a esa publicación? Sí, se trata de un ‘dopamine hit’ o un pico de dopamina. En este artículo explicaremos la relación existente entre los jóvenes, la dopamina y las redes sociales.
Cuando ves a jóvenes sentados, caminando, de pie o de cualquier manera móvil en mano, es muy probable que estén mirando sus redes. Y casi siempre que están haciendo esto pueden estar experimentando el dopamine hit. Esa sensación agradable que les invita a seguir ojeando las redes sociales. ¿Un ejemplo? Cuando por ejemplo entras a una red social con el móvil, se te abre un vídeo de humor o similar en formato de reel y deslizas con el dedo durante un minuto, cinco minutos, diez minutos para ver muchos vídeos similares encadenados. ¿Por qué? Porque estás experimentando los efectos de la dopamina, que le indica a tu cerebro que esos vídeos te gustan, animándote a ver más iguales o parecidos.
¿Qué es la dopamina?
La dopamina es un neurotransmisor, es decir, una sustancia química que utilizan las neuronas para comunicarse entre sí. Se produce en varias áreas del cerebro, y su función principal es transmitir señales relacionadas con el placer, la motivación, la atención y el aprendizaje.
Cuando haces algo que tu cerebro interpreta como positivo -como comer algo que te gusta, recibir una buena noticia o tener una interacción social agradable- se libera dopamina. Esta liberación genera una sensación de recompensa y refuerza ese comportamiento, haciendo que sea más probable que quieras repetirlo en el futuro. Por eso se dice que la dopamina está relacionada con el “circuito de recompensa”.
Además, no solo se activa con cosas placenteras. También está muy involucrada en la toma de decisiones y en dirigir la conducta hacia objetivos: te ayuda a mantenerte enfocado en algo que deseas conseguir.
En resumen, la dopamina actúa como un “mensajero del placer y la motivación” dentro del cerebro, y es fundamental para cómo aprendemos, nos movemos y tomamos decisiones.
De nuevo enlazamos con el ejemplo de cuando vemos varios reels en un móvil desplazando solo un dedo cada vez que pasamos de vídeo a vídeo. Son formatos audiovisuales que nos piden una atención y concentración permanente durante el tiempo que los vemos. Cada nuevo video, cada imagen atractiva o comentario gracioso activa pequeñas descargas de dopamina en el cerebro. Este patrón de estimulación constante y gratificación inmediata no es casual: las plataformas están diseñadas para captar la atención y mantenerla, explotando precisamente este mecanismo de recompensa.
En el caso de los jóvenes, el impacto es aún mayor. El cerebro adolescente se encuentra en una fase de desarrollo en la que el sistema dopaminérgico es especialmente activo, pero las regiones encargadas del autocontrol y la toma de decisiones -como la corteza prefrontal- aún están madurando. Esto significa que, frente a estímulos placenteros como los que ofrecen las redes sociales, la reacción suele ser más intensa y menos regulada.
Además, no se trata solo del contenido visual o de entretenimiento. Los likes, los seguidores nuevos o los comentarios positivos funcionan como micro-recompensas sociales. Cada una de estas pequeñas validaciones activan el circuito de la dopamina y refuerzan el comportamiento de volver a por más. En este sentido, el uso de redes sociales se convierte en un ciclo de búsqueda de estímulos placenteros, donde la dopamina actúa como guía silenciosa, pero poderosa.
Precisamente la dopamina y otras realidades asociadas son los desencadenantes de otra realidad que afecta a muchos jóvenes hoy en día: la adicción a las redes sociales. Esa sensación de bienestar que sienten a través de los picos de dopamina, convierte el uso de las redes sociales en muchos jóvenes en un hábito cíclico, generándose poco a poco una adicción.
De esta manera, esa ‘recompensa’ que obtienen los jóvenes al interactuar en redes sociales, tiene similitudes con el momento en el que se activa el circuito dopaminérgico de recompensas en personas adictas a sustancias. Por ello se están viendo muchos casos de adicción conductual a las redes sociales en jóvenes debido a la sobreexposición a situaciones que activan de manera repetida y constante el sistema dopaminérgico; creándose una neuroadaptación y un mantenimiento de la conducta.
