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Ansiedad en adolescentes

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Claudia, de 16 años, está sentada en su pupitre durante el primer examen del trimestre; el aula está en silencio, pero en su interior todo es ruido. Siente un nudo en el estómago, le sudan las manos y apenas puede leer las preguntas porque las letras parecen moverse. El corazón le late tan rápido que teme que los demás lo escuchen. Sabe que ha estudiado, pero su mente se ha quedado en blanco. Intenta respirar hondo, pero el aire no le entra y no puede. Piensa en lo que pasará si suspende, en la decepción de sus padres, en su imagen delante de sus compañeros. Y así, atrapada en ese bucle de miedo, culpa y exigencia, experimenta sin saberlo su primer ataque de ansiedad…

Qué es exactamente la ansiedad y por qué se produce

La ansiedad es una respuesta natural del organismo ante situaciones que se sienten como una amenaza o un desafío. Por ello, se trata de un mecanismo de defensa que, en su justa medida, resulta adaptativo y constructivo. Porque nos prepara para actuar ante diferentes situaciones de riesgo o peligro. Sin embargo, cuando esta respuesta se vuelve desproporcionada, demasiado habitual o se da constantemente si una causa justificada, podemos estar ante un trastorno de ansiedad. Y el bienestar emocional, físico y social de la persona en cuestión se ve afectado.

En la actualidad, los trastornos de ansiedad en adolescentes han incrementado de forma notable. Este aumento puede deberse a diferentes realidades que rodean a la persona en una etapa muy importante de su desarrollo físico y emocional.

-Más presión en el contexto académico y social. Existe mucho miedo a no hacer bien las cosas, los adolescentes se exigen mucho y quieren cumplir con todas expectativas que se han creado a su alrededor. Esto afecta el equilibrio emocional.

-Presencia excesiva en redes sociales. Esto propicia que aparezcan comparaciones con otros compañeros, necesidad de validación externa y miedo a quedarse fuera (FOMO).

-Ambientes familiares inestables o sobreprotectores. Esto puede limitar el desarrollo de habilidades para afrontar situaciones adversas.

-Menor tolerancia a la frustración. Derivada de estilos de crianza actuales que, en ocasiones, reducen la autonomía y la gestión emocional de los adolescentes.

-Factores sociales y globales. Como la incertidumbre sobre el futuro, el cambio climático, crisis económicas o sanitarias (como la pandemia), que han intensificado los niveles de estrés generalizados. Recientemente publicamos una nota de prensa en nuestra blog sobre el desajuste emocional que generó el último apagón eléctrico que afectó a toda España.

La adolescencia es una etapa de transformación y búsqueda de identidad, donde la estabilidad emocional aún está en construcción. Por ello, resulta fundamental identificar a tiempo los signos de ansiedad y ofrecer espacios seguros para la expresión emocional, el acompañamiento psicológico y el fortalecimiento de las redes de apoyo, tanto familiares como escolares. Al final de este artículo os explicamos cómo afrontamos en Fromm Bienestar este tipo de patologías.

Síntomas de la ansiedad en adolescentes

La ansiedad en adolescentes puede manifestarse de formas muy diversas, y no siempre es fácil de identificarla. Esto se agudiza cuando cuando es la primera vez y los propios jóvenes no son conscientes de lo que les ocurre o no saben cómo expresarlo. A continuación, se detallan algunos de los síntomas más comunes y clínicamente contrastados que pueden indicar la presencia de un trastorno de ansiedad en esta etapa del desarrollo:

  • Son jóvenes que se preocupan mucho por todo y demuestran demasiados miedos. Esto puede manifestarse en contextos de la vida cotidiana: en situaciones vinculadas al colegio o al instituto, relaciones sociales, la salud, etc. Esta realidad casa con otra que es la presencia exagerada de autocrítica y rechazo total a los comentarios y opiniones de los demás. Todo porque de alguna manera, esto aumenta la inseguridad y la baja autoestima del adolescente afectado.

  • Cambios importantes en la manera de comportarse. Comienzan a mostrarse más irritables, nerviosos o necesidad de estar solos, por ejemplo.

  • Evitan hacer cosas o relacionarse. Sobre todo pueden evitar hacer cosas vinculadas con los contextos donde más miedos e inseguridades sienten. Por ejemplo, asuntos relacionados con los estudios, relaciones sociales en general, etc.

  • El rendimiento en el colegio o instituto puede empeorar. Además de que los resultados académicos en general se ven afectados, puede querer faltar a clase sin motivo.

  • El sueño también se ve afectado. Pueden aparecer episodios de problemas para conciliar el sueño, pesadillas habituales y una calidad del descanso por debajo de lo habitual.

  • Le resulta más complicado de lo habitual concentrarse. En cualquier situación: estudiando, realizando actividades, escuchando…

  • Síntomas físicos más característicos. Además de esa conocida falta de aire al intentar respirar sin motivo aparente, puede haber dolor de cabeza o tensión, malestar estomacal, etc.

  • Consumo de sustancias no recomendables. Hay quienes, para compensar ese malestar que genera la ansiedad y para relajarse, por ejemplo, consumen sustancias como la marihuana. Ya explicamos en este artículo que esto no debe hacerse, sobre todo porque puede generase una adicción y se está estableciendo de alguna manera una dependencia.

Detectar y abordar estos síntomas de forma temprana es clave para prevenir el desarrollo de trastornos más graves y promover un bienestar emocional saludable en la adolescencia. [1]

Causas y consecuencias de la ansiedad en los adolescentes

Según especialistas, la ansiedad en la adolescencia puede aparecer por diferentes factores. De esta manera, hay que tener en cuenta factores de diferente índole: biológicos, psicológicos, sociales y ambientales. Es clave saber entender cuál es el factor desencadenante de un caso de ansiedad. De esta manera puede tratarse mucho mejor el problema.

Cuando se habla de factores biológicos, hay que tener en cuenta que durante la adolescencia algunos cambios hormonales pueden desajustar la regulación emocional. Además, una predisposición genética puede aumentar el riesgo de desarrollar trastornos de ansiedad, especialmente si existen antecedentes familiares.

En lo que a los factores psicológicos se refiere, hay rasgos en cada persona que pueden potenciar la aparición de un problema de ansiedad. Por ejemplo, alguien con una autoestima baja, muy perfeccionista, que no gestiona bien los momentos de estrés, abusa de la a la autocrítica y tiene limitaciones para expresar las emociones tiene más posibilidades de padecer un cuadro de ansiedad.

Hay desencadenantes de índole más social. Como por ejemplo, la presión por motivos de estudio, lo que espera de esta persona personas de su familia, problemas con compañeros de clases o incluso problemas relacionados con el bullying… Todas estas realidades pueden desencadenar problemas de ansiedad en adolescentes, como también realidades como las redes sociales.

Vivencias personales. Hay muchas experiencias a nivel personal y familiar que pueden potenciar la aparición de un problema de ansiedad. Cambios en el lugar de residencia, separaciones de los padres, la pérdida de un ser querido o de una mascota, etc.

Es importante valorar cada caso desde una perspectiva integral para comprender las causas subyacentes y establecer el abordaje terapéutico más adecuado, tanto para el adolescente como para su entorno familiar.

A menudo nos encontramos con adolescentes que justifican el consumo de drogas porque tienen ansiedad.

Relación entre las drogas y la ansiedad en adolescentes

En este estudio del Child Mind Institute [2] se establece una relación entre la ansiedad y el estrés en los adolescentes y el consumo de ciertas drogas. Muchos jóvenes con problemas de ansiedad se refugian en sustancias como la marihuana porque sienten que su consumo les relaja y piensan que así pueden superar sus problemas de ansiedad. Pero tal y como explica el Dr. Bubrick (Child Mind Institute), ésta es una conducta errónea que además, a medio y largo plazo, establece otra relación de dependencia que puede generar una adicción. Es decir, si para superar tus problemas de ansiedad llevas un cigarrillo electrónico con marihuana siempre encima, estás estableciendo una relación de dependencia entre tu cuerpo y esa sustancia.

Por ello el consumo de drogas nunca es recomendable. Y si tienes problemas de ansiedad lo mejor es acudir a un profesional.

Cómo ayudar a adolescentes con problemas de ansiedad

Desde Fromm Bienestar apostamos por una serie de parámetros que se repiten siempre en todos los casos en la fase de tratamiento.

De esta forma, siempre abogamos por comenzar la recuperación de la patología de la persona en cuestión desde realidades como la escucha, el no juicio, cercanía y un entorno de confianza. Paralelamente, el tipo de tratamiento y método para resolver cada patología dependerá del perfil y las circunstancias de cada paciente.

Si alguien de tu familia o cercano tiene problemas de ansiedad, lo mejor es ponerse en manos de un profesional. Ponte en contacto con nosotros. En Fromm Bienestar somos un centro especializado ayuda psicológica y salud mental.

Fuentes

[1] La ansiedad en los adolescentes – Healthy Children

[2] De qué manera afecta la ansiedad a los adolescentes – Child Mind Institute

* Imagen principal propiedad de freepik.es

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